30 de noviembre de 2011

Divagaciones de un filósofo prejubilado...

De estas veces que sabes que nadie te mira y haces algo  indebido y te pillan de lleno...

Una cosa es lo que creemos ser y otra lo que realmente somos, de igual manera que aparentamos ser lo que verdaderamente no somos.
Vivimos en un mundo de mascaras y espejos, y negarlo, sería una autentica estupidez.
Reflejamos en el ajeno una imagen de diferencias desmesuradas a la real, pero, ¿cómo vamos a mostrar la verdadera, si nosotros mismos desconocemos nuestra propia naturaleza?
Por mi parte, he de decir, que nunca he creído lo que mis ojos captaban, pero varios ``amigos´´ me han demostrado que ni de los ojos, ni del tacto, ni del oído me puedo fiar... siempre me quedará el olfato...y el mundo platónico...