25 de enero de 2012

La oscuridad de la habitación se rompe al enfocar mi mirada en tu movimiento hipnótico, 
el aceite natural recorre un camino por mi deseado, acaricia tu frente cayendo por tu cara hasta rozar tu seno, es ahí donde se pierde entre el mar aureado de aspiraciones acotadas y gemidos corporales.
 Te muerdes el labio con dulzura, pero  mis pensamientos se alejan demasiado de ese elixir que produces. 
Solo se que me alimento de ti y que mis manos pertenecen a tu cuerpo.