20 de julio de 2009

Palabras de un cincuentón...

Al doblar la esquina de aquella plazuela topé con tus ojos; ojos negros como azabache, como carbón. No es que me asustaran, solo me cegaron, solo me aturdieron, solo me hirieron.

-Porque me molestare en escribir si no sirvo para esto- las palabras se atropellaban conforme iban saliendo.
-No seas más capullo, llevas más de 40 años escribiendo y no has intentado publicar nada-intentó animarlo su esposa, mientras recogía el peluche que había dejado su nieto.
-Incluso Javi escribe mejor que yo- dijo refiriéndose a su nieto mayor.
-Pero porque le viene de familia, tu no te rindas- intento disimular la exasperación que tenia.