9 de enero de 2010

Horrible espera...


Ahora que falta una mera semana para cumplir mi mayoría de edad es cuando me estoy dando cuenta de los estragos que hace el tiempo. El otro día miraba a mis abuelos; los surcos que inunda sus caras, sabias canas de angustias y sus voces rasgadas por el tiempo. Me inunda una tremenda tristeza el pensar perderlos, solamente pensarlo. El no escuchar más sus peleas sobre quien le toca el mando ese día, sobre quien tiene mas razón, sobre donde a guardado la estampita con la que se lleva todo el día rezando por cada uno de sus cinco hijos, por cada uno de sus diez nietos, por cada uno se sus seis biznietos; sus peleas sobre si a dejado la puerta un centímetro mas abierta que de costumbre, sobre donde están las llaves.
Pero sobretodo echaré de menos las historias que nos cuentan cada vez que les damos la oportunidad y son repetidas una y otra vez, todos nos miramos con ternura y dejamos que sigan con su historia para impregnarnos de ellas y que nos acompañen cuando falten. Sé que ese momento llegará un día de estos, pero no me puedo imaginar sin ellos...